Deshu volvía a casa. A su rutina de ducha, trabajo y copa de vino antes de rendirse en la cama...
Un finde de no salir de la habitación del hotel con su amante secreto le había recargado las pilas.
¡¡Qué útil es el sexo para la autoconfianza!!
Ella prefería tenerle cerca, el disfrutaba de vivir en dos ciudades diferentes que mas que permitir, obligaba a tener tiempo y espacio propios.
Lo seguro, por ahora, es que los encuentros eran mágicos.
Volvía a casa prometiendose a si misma que actuaria con la misma libertad en su entorno. Que no permitiría que el naranja del placer se volviera gris de monotonía.
Volvía a casa, al edificio. Su otra casa estaba en un avión en ese momento.


8 comentarios:
Hasta que la magia dure...eso sí a mi me gustan más los hogares...
Un abrazote Jorge.
Mayte: A los 21, muy en el otro siglo, escribí: La casa tiene sillones, cortinas, mesas, camas...y se llama casa.
La cueva me tiene a mi y se llama hogar.
wow, esta entrada es como de libro es genial o.O
si me haces el favor pásate por mi blog, yo te estoy siguiendo a ti (:
Anna: Se intenta que los protas vayan saliendo a lo largo de una historia que se va construyendo entrada a entrada.
y si...todos prometemos no perdernos, lo bueno es eso..." mi casa esta donde estas tu" dice marea en una maravillosa cancion...
En algún momento todos deseamos saber cómo nos sentiríamos siendo protagonistas de otras historias. Deshu ha decidido vivir la vida con la fuerza de la mujer exploradora e independiente. El corazón se ha vuelto más frío para ser únicamente pasional. Dos vidas, tres tal vez en algún momento. Pero eso da igual. Vuelve a estar en casa, en ese espacio donde convive con la rutina.
Dany: Esa es la mejor casa.
Si nuestro objetivo es no perdernos ya hemos dado el primer paso para encontrar el camino.
Cristina: La fuerza de la mujer exploradora, me gusta. Casa bien con Deshu.
Tiene casa con rutina incorporada, pero tambien una ilusion en otra ciudad.
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